sábado, 31 de diciembre de 2016

Capítulo 14: Semestre termnado.

¡Hola a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré de mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Hacía ya tiempo que quería escribir por aquí, pero de verdad que no he tenido tiempo alguno para ello. Es por eso que escribo hoy. Desde mi última entrada han pasado muchas cosas en Rostov y en el aula. Desde clases en las que he triunfado hasta clases en las que he tenido que ponerme muy serio y mandar a los alumnos a cada una de las esquinas de la clase para que no hablen mientras yo explico o los compañeros exponen.

Y ahora todo ha llegado a su fin. Mi semestre como profesor en la Universidad Federal del Sur ha terminado. Sin duda recordaré esta experiencia con muchísimo cariño ya que es la primera vez que trabajo en una universidad y eso es FLIPANTE. Como todas las universidades en el mundo mundial, aquí tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Afortunadamente, a mí me ha tocado gozar más las buenas que las malas, pero aun así he encontrado algunas cosas que, acostumbrado al sistema educativo español, me han chocado.  Pero eso no  es lo importante.

Puedo decir que aquí he aprendido muchas cosas: a elogiar y a reñir a los alumnos cuando lo merezcan, a organizarme y aprender a hacer todas las tareas propias de un profesor de verdad (preparar clases, corregir, poner  notas...) y muchas otras cosas más. He de remarcar que lo de poner notas tiene su puntillo. Me ha gustado mucho tener que ponerme a hacer tablitas y porcentajes para darle las notas a los alumnos, aunque constantemente me he quedado con el run run en la cabeza de si las notas otorogadas son apropiadas y justas. Pero hasta el momento parece que sí lo son.

Por otra parte, tampoco olvidaré el cariño recibido, el que los alumnos se interesen por ti y tu cultura, por cómo estás, que te aconsejen cosas que hacer o ver en Rusia para aprovechar al máximo la experiencia y aprender más de sus culturas, los abrazos y las palabras que te regalan el último día de clase... todo eso es verdaderamente mágico. Y si hablamos de la celebración de la Navidad con ellos, eso ya es que no  hay palabras. No sólo por el hecho de que es la primera vez que tengo unas navidades con nieve y que esté nevando en el día, sino porque fue genial ver el entusiasmo y la emoción de los alumnos cantando los villancicos con los profesores españoles. Estuvimos preparándolos durante un  mes y al final el resultado fue genial.

Y bueno, en general este es el resumen de mis últimos meses en la docencia rusa. Me despido con una gran foto que hice aquí. Significa I love Rostov escrito en ruso :)


Y esto es todo. Ahora toca prepararse porque en cuestión de un mes vuelvo a casa con muchas fuerzas y ganas de hacer cosas. Si el 2017 sale como lo planeo, va a ser un año muy grande y bien aprovechado. Así que a descansar y a coger muchas fuerzas para todo lo que viene.

Espero que todos los que leáis esto también tengáis un gran 2017 y que disfrutéis de estas fiestas tan señaladas. Que vuestros sueños se hagan realidad y que vengan muchas cosas bonitas. ¡Salud, amor, y paz para todos, queridos lectores!

Un abrazo a todos y hasta pronto.

Fran SC.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Capítulo 13: Dos meses en Rostov.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré de mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Hoy es un día especial, y es que hoy hace ya dos meses que me mudé a Rusia para enseñar español en la Universidad Federal del Sur. En general está siendo una experiencia muy bonita y enriquecedora, tanto para mi currículum como para el aspecto personal. Nunca había estado en un lugar tan diferente, tan poco europeo, tan original... no sé muy bien cómo explicarlo, pero aquí estoy. Y la verdad es que estoy bien. Cierto es que, como ya os he dicho a algunos de los que me leéis, la ciudad no es una maravilla y no me gusta demasiado porque no hay mucho que hacer por aquí. También porque vivo un poco lejos del centro, por lo que dificulta la diversión. Pero dejando esto a un lado, la experiencia de vivir en un sitio donde nieva y llueve bastante frecuentemente me hace mucha ilusión porque es algo que no veo normalmente en Almería.

Además de esto, como ya sabéis, sigo dando mis clases en la universidad. Con los alumnos cada vez me voy entendiendo mejor, aunque algunos empiezan a relajarse y a tomarse confianzas, pero bueno. Poco a poco nos vamos encauzando. La semana pasada, por ejemplo, tuvimos semana de tutorías. Fue una semana curiosa. Por primera vez en mi vida he sido yo el que ha estado al otro la de la puerta, y no el que tenía que llamar para que le dijeran sus errores. Curioso el hecho de tener que pasar varias horas esperando a que los alumnos lleguen (si es que lo hacen) para hablarles de su evolución en las asignaturas y sus errores más importantes. Ahora lo veo como una forma de detectar los errores básicos y un intento de arreglarlos mediante la charla con ellos. Ya os digo, ha sido una experiencia nueva y muy enriquecedora.

¡Pues esto es todo por hoy! Me marcho a seguir aprendiendo mucho. ¡Os espero en la siguiente entrada!

Un abrazo a todos,

Fran SC.

                              

jueves, 20 de octubre de 2016

Capítulo 12: Primer mes dando clases en la universidad.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré de mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo. 

Hace ya un mes y algo que llegué a Rostov del Don (Rusia) y, precisamente, hoy hace un mes que di mi primera clase en esta universidad. Muchas cosas han pasado, dentro  y fuera del aula, con alumnos y sin  alumnos, pero vamos a centrarnos en cómo han ido las clases.

Tengo tres grupos a los que darles clase: 

- Fonética práctica para los de primero de filología hispánica.
- Práctica del  idioma para los de tercero de filología hispánica.
- Práctica del idioma para los de tercero de traducción militar.

Con los alumnos de primero es todo muy divertido. Trabajamos muy bien leyendo y practicando sonidos mediante el uso de trabalenguas. Al final son todo risas, como os podéis imaginar. Como no saben nada de español, a veces la comunicación es un poco  difícil, pero al final siempre conseguimos hacernos entender entre gestos, dibujos y palabras clave que ya conocen. En un mes que llevan dando clase con un nativo he podido ver una gran evolución en estos chicos, y es que aunque son de primero son muy buenos y aplicados. De hecho, muchas  veces acabamos riendo un montón porque les cuesta mucho leer determinadas frases. Aunque bueno, alguna que otra charla les he tenido que soltar porque entregan la tarea tarde o no hacen exactamente lo que les pido sino otra cosa diferente. Pero ya os digo, son muy buenos niños. Y donde te ven se paran para saludarte y sonreírte, son adorables. ¡Y solo tienen 17-18 años! Sin duda, creo que les voy a echar mucho de menos cuando ya no les  dé clases más... Ah! Y algo curioso de este grupo es que son 11 chicas y 1 chico ja, ja, ja. Curiosa la distribución de los alumnos.

Con el grupo de tercero de filología es todo bastante diferente. Hablamos de temas concretos relacionados con España y Latinoamérica, por lo que tienen que estudiar bastante. El problema es que  en este grupo hay una descompensanción enorme, ya que algunos tienen bastante nivel y otros no. De hecho, a esta clase también vienen algunos alumnos de máster para seguir practicando su español. En general hacen todo lo que les pides, aunque siempre intentan colarla de alguna manera porque tienen mucha tarea y a veces no pueden con tanto, así que alguna charla les he  echado ya también, pero poco a poco vamos adaptándonos los unos a los otros. En cualquier caso, les estoy cogiendo también mucho cariño y me acordaré mucho de ellos en el futuro. ¡Y espero que ellos de mí también! :P

Y finalmente, el grupo de traducción militar. Este es el grupo que todo profesor adoraría tener. Trabajan, hacen la tarea, participan, se preocupan por lo que tienen que hacer para el próximo día... son un auténtico encanto.  Este es un grupo más reducido, más mixto, pues son sólo cinco alumnos. Eso sí, donde te ven se paran a saludar, siempre con una sonrisa... A veces, en clase, incluso tengo que frenarlos porque quieren participar tanto que no podemos avanzar con el temario ja, ja, ja.

Y bueno, esta son las primeras sensaciones de mis clases en la universidad. Próximamente más y mejor :)

Hasta pronto,

Fran SC.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Capítulo 11: Primeras sensaciones en Rusia.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré de mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

En esta ocasión no os hablaré sobre una experiencia docente, pero casi. Me explico. como ya adelanté la semana pasada, ahora mismo me encuentro en  Rostov del Don, Rusia, para dar clases de español en los próximos meses. Pues voy a contaros mis primeras sensaciones por aquí.

Para empezar, hay que eliminar de la mente todo estereotipo que tenemos sobre los rusos. Ni están todo el día bebiendo vodka, ni son tan serios como parecen ni son mala gente. Son todo lo contrario. Hasta ahora a mí y a mis compañeros nos han tratado fenomenal a pesar de las dificultades del idioma y todo parece ir en un orden bastante correcto. Eso sí, no recomiendo que traigáis vuestro carné de conducir para alquilar un coche aquí porque conducen como locos jajaja. En una calle en la que hay tres carriles ellos se inventan un cuarto  o incluso un quinto, adelantan como les da la gana y aparcan como les parece. Lo "mejor" de todo es que si te montas en sus coches e intentas abrocharte el cinturón, no te dejan porque se lo toman casi como una ofensa por no confiar en su forma de conducir.

Me han llamado la atención varias cosas hasta el momento: los trabajadores de muchas tiendas de los supermercados llevan un gorro como parte del uniforme. No sé, es algo que no había visto hasta ahora. Eso y que a la hora de comprar una tarjeta SIM de prepago, no sólo no existe el contrato telefónico como en España, sino que además te dejan elegir tu número. Lo que hacen es que cuando tú les pides una tarjeta de prepago, ellos te sacan un taco de tarjetas y te dejan elegir el número y ya ellos hacen todo el papeleo. Ya había visto que en otros países tienen bastantes ofertas en temas de prepago, pero nunca había visto eso de que tú puedas elegir tu número.

Otra cosa importante a tener en cuenta a la hora de venir a Rusia es la importancia de tener el pasaporte y visado en regla y, sobre todo,  aprender ruso porque prácticamente nadie habla inglés aquí. Ni inglés ni ninguna otra lengua que no sea la suya. Al menos eso es lo que yo he visto hasta el momento.

Pero en fin. Vamos a ver qué nos deparan los próximos días y qué tal sigue la aventura por aquí.

¡Hasta la próxima!

Fran SC.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Capítulo 10: Anécdotas de un prácticum.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Como la semana pasada os conté algunas anécdotas  de mi experiencia dando clase como voluntario en una asociación, hoy os voy a hablar de algunas otras historias curiosas que me ocurrieron dando clase en una academia de Almería en la que hice mis prácticas de la carrera.

Para empezar, he de decir que fue una experiencia increíble en la que aprendí muchísimo, mejoré inconscientemente mi inglés y disfruté como un niño pequeño. Fue un mes y pico duro en el que tenía que ir todas las tardes a las prácticas además de escribir mi Trabajo de Fin de Grado y seguir todas las clases con sus correspondientes trabajos y exámenes, pero mereció la pena. Cuando llegaba por las noches a casa, sólo tenía ganas de tirarme en el sofá en modo plancha por el agotamiento que tenía, pero era un agotamiento de satisfacción ya que lo estaba dando todo y haciendo un buen trabajo.

Pero bueno, vamos con las anécdotas curiosas, que es lo que importa.

1) Tantas horas de clase dan para mucho y claro, hablas con los alumnos sobre las cosas que te gustan. A una chica un día le comenté que a mí también me gustaba Pokémon, pero los primeros 150 y hasta la tercera generación, y ella me comentó que le gustaba mucho dibujar. Pues en mi último día en la academia, a pesar de no haberla visto dando clases, me buscó para entregarme un dibujo que había hecho ella de dos pokémons para mí, dibujado y pintado a mano. Chulísimo, y el detalle me encantó. Aún guardo el recuerdo en una caja de recuerdos :')

2) El problema que tienen los niños pequeños es que son muy difíciles de controlar a veces, y algunos pueden traer más de un dolor de cabeza. Por ejemplo, en el grupo de los peques, había de todo. Desde un chico que le ponía toda la fe del mundo en pronunciar correctamente las palabras por problemas fónicos hasta otros niños que hablaban tan bajito que incluso poniéndome a su lado para escucharlos, me costaba. Además, como muchos se conocen del cole también, se ponían a hablar entre ellos o se peleaban por cosas del cole. Era una clase increíble. Pero al final supe organizarlos y hablar con ellos y jugar con ellos de forma que estuvieran callados  toda la clase y luego, si daba tiempo (que casi nunca daba :P), se ponían con sus amigos para hablar.

3) También recordaré con cariño las sustituciones que hice de algunos profesores cuando no pudieron venir por alguna razón, que fueron dos contadas, pero muy interesantes. Yo solo ante grupos de niños nuevos y lecciones que dar de forma divertida siguiendo las metodologías que sus profesores me dejaban. Curioso fue el momento de poner el listenning en la radio, que al final no conseguí ponerlo y lo tuve que dejar en el olvido porque no había manera a que yo pusiera el CD en marcha.  Estas tecnologías... jajaja

4) Y, por supuesto, algunas amistades también surgen aquí. Tenía un alumno con el que he mantenido el contacto y le estuve ayudando con clases particulares aparte para presentarse al examen de inglés, y de ahí, unas cuantas cervezas sí que han caído. Y es que a veces los amigos se pueden hacer donde menos te lo esperas...

Y bueno, esto es lo más reseñable que se me ocurre contaros sobre mi estancia en una academia como práctico de mi carrera. Me gustaría aprovechar para mandar a mis compañeros de prácticas, Fran e Isa, un saludo enorme porque con ellos lo pasé en grande en este mes y sin ellos esto no habría sido lo mismo. Si alguna vez me leen, que sepan que me acuerdo mucho de ellos y que espero que les vaya muy bien.

Comentar en esta entrada que, siendo hoy miércoles, este domingo pongo rumbo a Rostov del Don (Rusia) para seguir con mis experiencias dando clase, pero en este caso, de español. Así que ya os iré contando qué tal es mi  vida por allí y cosas graciosas que, al cambio de cultura, me vayan ocurriendo.

Mientras  tanto, os mando un saludo enorme a todos.

¡Hasta pronto!

Fran SC.

miércoles, 24 de agosto de 2016

Capítulo 9: Anécdotas docentes.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Hoy me gustaría hablaros sobre diferentes anécdotas curiosas de las que siempre me acordaré dando clase en una asociación de Almería donde participé como voluntario unos tres años. Si no continué con ellos fue porque la vida, los estudios y el destino me han llevado de una ciudad a otra y ya no vivo en Almería capital para seguir trabajando con ellos, pero si algún día vuelvo, tened por seguro que volveré a hacerme voluntario con ellos. 

Durante el tiempo que estuve con ellos tuve la ocasión de aprender mucho de los niños, llegando incluso a aprender yo más que a enseñarles yo. El perfil de los alumnos de esta institución es bastante complicado, ya que son niños con diferentes tipos de dificultades sociales, ya sea por problemas en casa o por el ambiente general en el que se desenvuelven, por lo que hay que saber tratarlos. En estas condiciones, he encontrado varios casos curiosos:

1) Los hermanos gemelos que me llamaban "el profe malo". Fueron dos chavales de primero de ESO que, como muchos otros, no llevan bien el inglés y quieren hacer rápido la tarea para irse a jugar pronto. Al igual que yo, había otros voluntarios que también estaban ayudando a otros alumnos, pero ellos no usaban el mismo método que yo, por lo se volvió fácil ver cuando ciertas cosas se hacían bien, y cuando otras cosas se hacían mal. La cuestión es que cuando me acercaba a estos chicos para ayudarles con la tarea de inglés, me decían que no, que yo era el profe malo y que preferían a otros voluntarios. Al principio no le di importancia, pero al repetirse varias veces la escena les pregunté porqué me llamaban así. Resulta que algunos voluntarios les decían las respuestas, mientras que yo les explicaba y les hacía pensar la respuesta. Al final entendieron que de esa forma no aprenderían nada y que los exámenes tendrían que hacerlos solos, así que les convenía más aprender a hacerlo por ellos mismos.

2) El chico de las chuletas. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez en la docencia al típico alumno (o alumna) que no tiene interés alguno en estudiar y que quiere aprobar todo a fuerza de copiar? Pues bien, esto es lo que me ocurrió a mí con uno de ellos. Como decía, era el típico chico que no quería estudiar y que se quería copiar. Pero un día me pidió ayuda para estudiarse las preposiciones en inglés. Dada esa muestra de interés, me puse manos a la obra para aprovechar antes de que se le pasen las ganas de estudiar, y me puse a explicárselas. Yo veía al chico con demasiado interés, copiando todos los dibujitos y explicaciones en un papel ya que decía que "en casa me lo estudiaré". Hasta que lo pillé. ¡El chico estaba intentando que yo le hiciera y dibujara la chuleta para después sacarla en el examen! Cuando me di cuenta no cabía en mi asombro.

3) Pero no siempre es todo anécdotas sobre niños que no quieren estudiar. También los hay que quieren estudiar, que quieren seguir creciendo, y que lo hacen a lo bestia. De todos los niños a los que he conocido y dado clase en esta asociación, también he conocido chavales que, aunque son bastantes años más jóvenes que yo, aún guardamos el contacto vía whatsapp y tenemos cierta amistad. ¿Y lo bonito que es ver cómo pasa el tiempo, ver que cuando tú empezaste tus alumnos eran súper niños y pequeños y que ahora incluso están estudiando una carrera o te sacan una cabeza en altura? Creo que esta es una de las partes más bonitas de toda la docencia, el ver que la semilla que se siembra está creciendo y que tus ánimos y consejos han servido a otros para que les vaya bien en los caminos que eligen.

Y bueno, estas son algunas de las anécdotas de este lugar al que siempre recordaré con mucho cariño. Próximamente os contaré otras tantas en otras instituciones ;)

¡Hasta pronto!

Fran SC.

miércoles, 17 de agosto de 2016

Capítulo 8: Mi Erasmus en Atenas (Grecia).

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

 Como el título de la entrada anuncia, hoy os voy a hablar de mis aventuras en el extranjero, y más en concreto, en Atenas, capital de la bella Grecia. ¿Cómo decidí ir allí? Pues muy sencillo: la elegí como mi destino Erasmus. Y os preguntaréis, ¿por qué? Muy sencillo: siendo sincero, en casa no hay tanto dinero como para poderme permitir un semestre entero en Reino Unido por lo caro que es, así que tenía que buscar un lugar medianamente barato, con el que poder ahorrar y encontrar ciertas facilidades. Grecia era un país con el que pensé "dado que están en crisis, los precios serán baratos". Error. Los precios no eran más bajos, pero tampoco eran tan altos como podrían serlo. Además, ¿cuándo iba a tener una oportunidad para disfrutar de esa forma de un país como Grecia?

Pero en fin. Conseguí estudiar todo lo que quería aprender por allí así como aprender un montón sobre la cultura griega gracias a una asignatura que me permitieron cursar en las que nos hablaron sobre cine, literatura, arte, historia, teatro, lingüística, etc. de la época contemporánea que fueron realmente interesantes. Eso me ayudó a comprender mejor la vida en Grecia y a disfrutarla de una forma diferente. Gracias a esta pude leer a un autor griego: Nikos Kazantzakis y su obra La última tentación de Cristo. Obviamente, lo hice en inglés, ya que no domino el idioma ni de lejos a un nivel básico de comunicación. 

Entre otras cosas "algo diferentes" que pude disfrutar allí, podemos encontrar el concierto del artista griego Maravellas Illegal que me auto regalé por Navidad. Es un cantante que pude empezar a escuchar los meses antes de llegar al país y que me hizo mucha ilusión poder hablar con él, echarme una foto y llevarme su autógrafo. Os recomiendo a todos que si alguna vez tenéis la oportunidad, vayáis a verlo porque es genial.

También tuve la oportunidad de ir al teatro a ver a una obra con actores de verdad, El misterioso secreto creo que se llamaba. Por supuesto, no entendía más que síes, noes, porqués, y cuatro frases más, pero  me intrigaba mucho el ver cómo había evolucionado el teatro, qué elementos clásicos quedaban aún tras la gran tradición teatral que esta cultura y país arrastran. Realmente pude disfrutarlo, fue una experiencia increíble. Además, me gustaría aprovechar para agradecer a mi amiga Margarita por llevarme allí esa noche. ¡Mil gracias, guapa! Con ella también tuve la oportunidad de ver una película en griego, grabada en Atenas y con actores griegos. La traducción del título al inglés era "what if", aunque no lo recuerdo  en versión original. Pero en fin, me encantó igualmente, aunque entendiera poco de los diálogos.

Hay una cosa que estoy obligado a mencionar si hablo de Grecia... ¡los gyros! Madremía, lo mejor de este país es la comida, y los gyros para mí son su plato estrella. Moriría por volver a comerme uno (o dos, o tres, o los que hagan falta ja ja). Y aquí menciono a mi amigo David, compañero de innumerables aventuras allí y que me llevó a comer el primer gyros de todos en plaza Exarchia. Y bueno, hablando aquí de mi amigo David, no podemos olvidarnos de nuestra aventura en Cáritas. No sé, otra chica alemana amiga nuestra estaba allí y nosotros decidimos apuntarnos también. Y allí empezamos los dos, ayudando en la cocina para alimentar a refugiados durante dos meses, aunque a mitad de camino yo decidí cambiar el plan y alistarme al aula de idiomas.

Allí, junto a un profesor americano, estuvimos preparando e impartiendo clases de inglés a refugiados que no conocían ni la lengua griega ni la inglesa para ayudarlos a su integración en la sociedad. La verdad es que pude aprender mucho de esta experiencia, tanto por observar a otro profesor como por lo que yo pude poner en práctica con el inglés como única lengua vehicular. 

Y bueno, mogollón de anécdotas y detalles más puedo contar sobre mi estancia en este país. Y  como podéis ver, fueron seis meses muy bien aprovechados en los que además, empecé a preparar mi Trabajo de Fin de Grado. Todo esto en medio, también, de las elecciones para elegir a Chipras como puevo presidente del país, un tema que puede dar para mucho contando anécdotas relacionadas. Y eso, en general ha sido un salto directo para adentrarme en esta maravillosa cultura en la que hice amigos que a día de hoy aún están aquí a pesar del tiempo y la distancia y en la que aprendí muchísimo de un país al que siempre me refiero como "nuestros primos", y eso mola. Si alguien quiere saber más sobre el país o anécdotas más concretas por allí, no dudéis en preguntar :)

En la próxima entrada, hablaremos sobre otras experiencias en la docencia que también son curiosas.

¡Hasta la próxima!

Fran SC.

miércoles, 27 de julio de 2016

Capítulo 7: Año de Máster.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

En este séptimo capítulo vamos a hablar de todo lo que pasó tras finalizar la carrera. A partir de aquí, viene un tiempo de mejoras, de felicidad, de entusiasmo por lo que hago y de mucha, mucha ilusión. Pero vamos por partes. 

Para empezar, pasé el verano dando clases particulares de inglés a una alumna que necesitaba prepararse para un examen de certificación oficial, lo cual me vino genial porque pude aplicar muchas de las cosas que aprendí en las prácticas que hice en la academia y además pude preparar y dejar preparado un montón de materiales para la docencia que más adelante podré seguir utilizando con otros estudiantes.

A finales de septiembre de ese año, por fin me llegó la notificación: he sido aceptado para el máster en enseñanza de Español como Lengua Extranjera en la Universidad de Cádiz. La experiencia en esta nueva ciudad fue muy, muy positiva ya que, para empezar, nunca había estado en esta ciudad y era una de esas ciudades a las que le tenía muchas, muchas ganas. Además, se podría decir que este ha sido el año con más actividad de todos, y ahora explico por qué.

Durante los tres primeros meses (octubre-noviembre-diciembre) consigo encontrar una academia en la que seguir estudiando y formándome en la lengua inglesa, algo que me vino muy bien ya que a partir de este momento ya no tendré clases en inglés ni estaré tan en contacto como me gustaría con esta lengua. Pero me impliqué de tal forma y mostré tales habilidades para explicarme y comunicarme, que algunos compañeros me pedían más clases particulares para aprender más inglés. Acepté encantado.

Durante la Navidad, de camino a casa en el tren, una señora muy habladora que también residía temporalmente en Cádiz aunque era de Almería, como yo, empezó a darme conversación durante el camino, y una cosa lleva a la otra, y me pidió que también le diera clases particulares, por lo que durante algunos meses estuvimos trabajando en su B1 utilizando, ya sí, las nuevas metodologías de enseñanza que estaba aprendiendo en el máster.

Más adelante, gracias a una asignatura enfocada a la comunicación en el aula y la aplicación de la pragmática, tuvimos la oportunidad de visitar el Centro Superior de Lenguas Modernas (donde los Erasmus se apuntan para recibir clases de español) para observar en una clase al grupo al que le íbamos a dar la clase el siguiente día. De esta forma, el jueves 21 de abril de 2016, puedo decir que di mi primera clase de español, y no lo hice solo, sino que lo hice en compañía de una gran compañera y profesional de la enseñanza (era obligatorio hacerlo por parejas). ¡Te mando un abrazo enorme, Verónika! Una experiencia muy gratificante y enriquecedora que nunca olvidaré, sin duda.

Finalmente, durante el mes de mayo, tuve la suerte de que una compañera Erasmus decidió que quería mejorar su español, a pesar de tener ya un C1 en la lengua hispana, así que pensó en mí para ayudarle a mejorar. Y, efectivamente, así lo hicimos. Otra experiencia estupenda en la que disfruté muchísimo trabajando a un nivel más avanzado de nuestra lengua.

Y en fin. Os preguntaréis que dónde están las prácticas del máster, ¿verdad? Pues en mi caso no las hay. No por nada, sino porque he conseguido que me las convaliden para poderme ir este septiembre a Rostov del Don (Federación Rusa) a trabajar durante un año entero. Así que en mayo termino mi máster y de vuelta a casa a pasar el verano.

Pero mi año en Cádiz no se remite sólo al máster y al trabajo, sino que además lo he combinado con unas clases de introducción al teatro. Sí, sí. ¡Me metí a actor! Con esto he conseguido ciertas habilidades para la interacción que me vendrán muy bien para dar clase y/o aplicar en clase. En un grupo de teatro de universitarios, me gustaría aprovechar para mandar un fuerte abrazo a la compañía Indiscreto Teatro. Con este grupo le he dado un toque mucho más dulce y alegre a mi estancia en esta ciudad, además de haber hecho muy buenos amigos allí.

Y bueno, esto es todo por ahora. Próximamente os contaré más.

¡Hasta pronto!

Fran SC.

miércoles, 20 de julio de 2016

Capítulo 6: Cuarto año de carrera.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Con este sexto capítulo concluimos mis aventuras en el Grado en Estudios Ingleses, el cual va a terminar por todo lo alto y con una gran sensación de alegría, satisfacción y orgullo para mí mismo por todo lo vivido durante esos cuatro años, tanto con los estudios como con lo extraacadémico. Pero bueno, vamos a lo importante.

Este cuarto año de carrera fue el más diferente, disfrutado e interesante de todos. Casi graduado ya, podríamos decir que se tienen casi todos los conocimientos necesarios para conseguir el título adquiridos, por lo que eres ya casi un profesional. Las grandes preguntas que todos nos hemos hecho en este año es "¿Dónde demonios voy a hacer las prácticas este año?" y "¿De qué voy a hablar en mi Trabajo de Fin de Grado y qué profesor me lo va a dirigir?". Dos preguntas que a mí, y al resto de mis compañeros, me van a dar bastantes quebraderos de cabeza durante todo el año, sobre todo cuando tienes que gestionar todo desde el extranjero, como fue mi caso.

Sí, queridos lectores, eso he dicho. Desde el extranjero. Y es que desde septiembre hasta finales de febrero estaré haciendo un Erasmus en Atenas (Grecia), y por eso es por lo que tendré que gestionar todo desde el extranjero por vía email e internet. Pero bueno, de esta experiencia -que también incluye docencia- hablaré en otro post. Lo importante es eso, que estuve allí y fueron unos meses estupendos en los que me divertí y aprendí muchísimo.

El segundo cuatrimestre ya se presentó de otra forma, aunque bastante atareado también. Además de tener que ponerme al día con los apuntes por las dos semanas que llegué tarde, tenía que empezar a organizarme para hacer todos los trabajos que habían mandado. Además de eso, durante unas semanas estuve ayudando una vez más en la asociación de la que os hablé hace unas semanas en la que yo colaboraba siempre como voluntario, aunque tuve que dejarlo porque pronto empezaría las prácticas en una Academia de Inglés en las que, además de dar clases de inglés, examinaba a los alumnos de la parte oral del examen de acreditación.

A todo esto, había que añadirle que tenía que combinar todas las clases, trabajos y prácticas con la escritura del Trabajo de Fin de Grado, un trabajo que en el mes de abril descubrí que lo que estaba intentando hacer, era totalmente inviable e incorrecto, así que debía empezar de cero una vez más, aunque en la misma línea. Aunque un poco agobiado, supe llevar todo para adelante y terminar todo lo que se me pidió a tiempo.

Y finalmente, con la defensa del Trabajo de Fin de Grado y unas buenas valoraciones por parte del jurado evaluador, el 20 de julio terminé mi carrera y me disponía a solicitar plaza en un máster. Pero eso ya es otra historia que os contaré en el siguiente post.

Mientras tanto, espero que este capítulo también os haya gustado tanto como a mí escribirlo.

¡Nos vemos pronto!

Fran SC.

miércoles, 29 de junio de 2016

Capítulo 5: Tercer año de carrera.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Esta semana me gustaría hablaros sobre mi tercer año de universidad. Sin duda, fue uno de los mejores, si no es el mejor. Fue el año en el que más me definí como persona, como filólogo y tuve mucho más claro qué quería y qué no quería. Para ello conté con fuertes motivaciones y una situación extraña y novedosa en mi vida a la que yo no estaba acostumbrado. Me explico.

Para empezar, empecé el tercer año de carrera, en el cual se empieza a entrar más en materia seria, más específica de filología, con profesores más duros y asignaturas a las que realmente se les puede temer (véansen sintaxis y literaturas). Cansado de llevar ya algunas asignaturas a septiembre, me propuse también que este año aprobaría todo a su debido tiempo. De igual forma, el hecho de tener por tercera ver consecutiva a una profesora en especial, con la cantidad de trabajo y cosas que suele mandar y lo dura que es esa asignatura, me tuve que emplear a fondo para evitar el desastre. Y así fue. Me puse a estudiar y a trabajar todo el año como un loco, incluso más que antes, y conseguí aprobar todo en su momento correspondiente.

Esta situación fue un poco extraño Dado que durante los dos años anteriores estábamos acostumbrados a formar equipo cuatro personas (dos chicos y dos chicas), ahora sólo estábamos dos porque la mitad del equipo se marchó a Inglaterra de Erasmus. Al principio se hizo raro, pero tuvimos que acostumbrarnos a trabajar, vernos por separado y hacer el día a día de dos en dos en lugar de de cuatro en cuatro. Pero lo conseguimos. La rutina consiguió centrarnos y los objetivos marcados nos motivaron, y es que este también fue el año en el que yo decidí irme de Erasmus en cuarto de carrera.

Entre trabajos, lecturas  y exámenes, pasé el año trabajando sin parar para conseguir llegar a verano sin nada que estudiar, y así poder preparar tranquilamente toda la maleta y el viaje en cuestión al que sería mi país de destino Erasmus: Grecia. Sí, amigos. La mayoría de los filólogos eligen Reino Unido para hacer su experiencia en el extranjero, pero yo decidí el país heleno y su capital, Atenas, para pasar los cinco meses y medio más maravillosos hasta la fecha.  Pero de eso ya hablaré en la próxima entrada.

A todo esto, tengo que añadir que dupliqué mis horas en aquella asociación de la que os hablaba donde trabajaba como voluntario. Ahora iba dos horas semanales y trabajaba con niños de desde 4º de primaria hasta bachiller. Una experiencia aún más enriquecedora que consigue darme muchas tablas para lo que es mi profesión.

Y en fin. Este es mi tercer año de carrera. Fue algo diferente, aunque no demasiado. ¡Pero a partir de aquí, ya empieza todo lo interesante!

Un abrazo a todos y nos vemos en la próxima entrada.

Fran SC.

miércoles, 22 de junio de 2016

Capítulo 4: Segundo año de carrera.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Esta semana os hablaré de cómo trascurrió mi segundo año de carrera, el cual fue también bastante entretenido. En realidad, no fue tan emocionante como el de otras personas, que hacen viajes y tal, sino que fue más bien atareado en el ámbito académico. 

Para empezar, el curso empezó con una gran motivación e interés por varios objetivos: conseguir aprobar el B2 de inglés y aprovechar al máximo las clases de historia inglesa, la cual me encantaba y tenía unas grandes expectativas hacia ella. Pero antes de esto, como no podía ser de otra forma, tenía que pasar por la asociación de la que os hablaba la semana pasada para inscribirme y empezar a trabajar otra vez con ellos como voluntario. 

De esta forma, empiezo a combinar las clases de por la mañana con las clases en la academia por la tarde y las horas de voluntariado, consiguiendo así una formación mucho más interesante que la que ofrece la universidad por sí sola ya que yo intercalo las clases teóricas con una puesta en práctica que el resto de mis compañeros no tenían la oportunidad y que a mí me ha dado una base y experiencia importantes.

Por si os interesa, las clases de historia molaron, pero me dejaron K.O., literalmente. No sirvo para memorizar tanta información, y eso que tengo buena memoria. Pero eso sí, me parecieron clases muy interesantes y la profesora supo dar la talla. En cuanto al inglés, podría haberme presentado al examen, pero no lo hice porque conseguí la adjudicación de una plaza en La Línea de la Concepción (Cádiz) para hacer una inmersión lingüística de la UIMP (Si tenéis la oportunidad de solicitarla, hacedlo, merece la pena). En este curso de apenas una semana pude acreditar y llevarme el título de B2, aunque claro, no tiene el reconocimiento que tiene Cambridge, Trinity, TOEFL o cualquier otro. Totalmente orientado a la conversación, pasé una semana junto a un montón de compañeros más hablando todo el tiempo en inglés y repasando todos los contenidos para mejorar de una forma intensiva. Y no, no hay escapatoria a la lengua inglesa aquí puesto que si no lo haces tienes una penalización (juegos de risa o cosas así :P)

Y bueno, en esto ha consistido mi segundo año de carrera. He de reconocer que no es demasiado interesante, pero ya se están acercando las cosas más interesantes de estos años. En cualquier caso, yo sí que he disfrutado mucho de estas experiencias, tanto académicas como extracurriculares y gracias a ellas he aprendido mucho, conocido a mucha gente y vivido muchas experiencias que muchos alumnos no saben ni que existen.

Pues esto es todo. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!

miércoles, 15 de junio de 2016

Capítulo 3: Primer año de carrera.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos!, el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Hace unas semanas hablaba de mi paso por bachillerato, así que ahora pasaremos al comienzo de esta gran aventura que me traigo entre manos. Por fin llego a primero de carrera. 

La historia es sencilla. Termino selectividad, graduación, verano feliz con todos los amigos y compañeros celebrando en más de una ocasión notas y accesos a la universidad sin penas ni decepciones algunas. Todos hemos conseguido entrar a lo que queríamos. En mi caso no era muy difícil, con un 5 de media estaba dentro. Y así fue. A la primera, dentro del Grado en Estudios Ingleses. Mi felicidad fue máxima en ese momento.

Recuerdo perfectamente cómo recibí la notificación de madrugada por SMS e inmediatamente me fui a encender el ordenador para investigar todo: documentos necesarios, aceptación de la plaza, etc., etc. Y así llegó el mes de septiembre y empecé la carrera que tanto ansiaba empezar.

Sin duda este año se ha caracterizado por muchas cosas ya que todo era nuevo: los profesores eran nuevos, las aulas diferentes, el sitio y el modo de vida era totalmente nuevo y desconocido para mí... Pero de todo ello saqué buenas experiencias.

Para empezar, aprendí lo que era ser un buen profesor y lo que no. Por suerte o por desgracia tuve algunos profesores que me enseñaron, no la materia que me tenían que enseñar, sino todo lo que un profesor nunca debía hacer a través de sus comentarios o formas de explicar. Sin embargo, también tuve algunos otros que me deleitaron en su discurso, metodología y formas de dirigirse a los estudiantes.

Al mismo tiempo, este año conocí a mis nuevos compañeros, a mi nuevo grupo de amigos que, años después, nos graduaríamos juntos tras un millar de aventuras y momentos que para el recuerdo nuestro se quedan. Pero es que además, aquí es donde empecé a formarme como profesor, y no, no fue gracias a la universidad. Fue uno de estos compañeros de los que hablo que me habló de una asociación a la que ahora le tengo mucho cariño y en la que empecé a participar como voluntario ayudando a niños con las tareas de clase explicándoles cosas y ayudándoles a mejorar sus notas en el colegio e instituto. Ahí empecé a formarme como profesor y a aprender, tanto a enfrentarme a situaciones más o menos reales como profesor como de los propios alumnos y sus formas de ver la vida, ya que sus procedencias eran muy variadas.

Como primera toma de contacto con lo que es la universidad, estuvo bastante bien. Acabé el año bastante en condiciones (no vamos a decir que de forma brillante porque tampoco fue así), pero no me puedo quejar. Descubrí un montón de cosas chulas sobre autores ingleses y sobre lingüística inglesa y eso me motivó muchísimo. Eso sí, también tuve asignaturas que me agobiaron y me trajeron de cabeza y que no me contentaron demasiado, pero hay que pasar por todo para conseguir los objetivos.

Y en esto es en lo que se me ha ido el primer año de carrera. ¿El vuestro fue tan emocionante al vivirlo en primera persona?

¡Nos vemos pronto con el segundo año de carrera!

Saludos y abrazos a todos.

Fran SC.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Capítulo 2: Bachillerato.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

La semana pasada no pude escribir nada porque estaba hasta arriba de trabajo por hacer, y esta no es que esté de vacaciones, pero sí que estoy algo más libre para seguir escribiendo tanto aquí como en otras plataformas. 

Hace dos semanas me quedé contando mi experiencia hasta llegar a 4º de la ESO. Pues bien, esta semana toca hablar sobre mis aventuras en bachillerato. Con la idea de estudiar filología inglesa más o menos ya asentada en mi cabeza, me adentré en la rama de Humanidades y empecé a descubrir el maravilloso mundo de latín y griego. Esto ocurrió también en parte gracias al apoyo de Gero, un profesor al que siempre llevaré conmigo porque es lo más, me ha tratado siempre muy bien, y sus ánimos para que fuese por esa línea fueron increíbles para tomar la decisión.

Total, que sin tener ni idea de latín o griego (bueno, miento, estudié cultura clásica en 3º de ESO, pero sólo eso) y con un año de retraso en latín porque algunos de mis compañeros ya lo habían cursado el año anterior, me metí en esta aventura. Así soy yo. Como se dice, "me lío la manta en la cabeza" y tiro para adelante arriesgando y jugándomela.

La verdad es que fue un año para recordar por muchas razones. Además de filología inglesa, se me pasaron mil otras carreras que estudiar por mi cabeza: relaciones internacionales, organización de eventos, comunicación y márketing... pero al final mis pensamientos siempre volvían al inglés. De ese año tampoco olvidaré al profesor de inglés que tuve, con el cual nadie suspendía y todos éramos magníficos porque no era muy exigente que digamos. Pero lo que más me marcó sin duda alguna ese año fue mi aventura por Reino Unido. Sí, al terminar el primer año de bachillerato pude disfrutar de una estancia de tres semanas en Brighton (Inglaterra). Durante este tiempo tuve la oportunidad de hacer unos amigos con los que me pasaría el día hablando inglés, aprendiendo algo de alemán y disfrutando al máximo esos días. Además pude visitar Londres y Oxford, y sin duda alguna, enamorarme definitivamente de esa tierra y cultura. Y es que como un par de años más tarde me diría una profesora,

 "No puedes dedicarte y enamorarte de una lengua sin haber visitado el país en el que se habla primero."

Esa mujer tenía mucha razón. Mi emoción e inmersión fue tal que a la vuelta, y esto no es una exageración, llegué a soñar por las noches en lengua inglesa.

Bueno, pues llego a segundo de bachillerato. La verdad es que la estancia fuera se notaba bastante a la hora de hacer exámenes: no sacaba dieces ni mucho menos, pero sí que estudiaba con más facilidad. Igual que en primero mi profesor me marcó por "no apretar las tuercas", esta profesora fue todo lo contrario, por lo que me encantó. Supo motivar, hacernos trabajar y hacernos disfrutar con el inglés, y más escuchándola a ella hablar en el idioma. ¡Menuda delicia de acento tenía! ¡Desde aquí, un saludo para ti, Carmen!

Este año no tuvo grandes sobresaltos. Bueno, sí. Fue un año complicado en el que empecé a suspender y decaer fuertemente en mi rendimiento hasta tal punto de ir a suficiencias de mayo con cinco asignaturas de las importantes, incluyendo inglés. Pero eso no fue un impedimento para que me pusiera las pilas en las semanas de antes y poder sacarlo todo. De igual modo, un miedo enorme por no poder acceder a la carrera que quería y tener que irme a otra que no me hiciese tanta ilusión también fue protagonista de este año. Pero qué os voy a contar. Cualquiera que haya pasado por bachillerato y selectividad sabe perfectamente de lo que hablo, si no es por uno mismo, será por algún conocido.

Y así me encaminé a hacer selectividad y a sacar una nota medianamente en condiciones para acceder a la Universidad de Almería para hacer el Grado en Estudios Ingleses. Reconozco que en el momento de solicitar la carrera estuve muy tentado en solicitar psicología, que también me encanta, pero al final me decanté por lo que sabía que era realmente mi pasión.

Bueno, pues estas son mis aventuras de bachillerato. La próxima semana nos adentraremos ya en temas más serios en la universidad. Espero que esto al menos os haya traído buenos recuerdos y que os haya entretenido.

Un abrazo a todos,

Fran SC.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Capítulo 1: ¿Cómo decidí qué quería estudiar?

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Como ya adelanté la semana pasada, hoy empezaré a contar mi historia de cómo llegué a ser profesor. Pero no la voy a contar toda, sino que me voy a centrar en una primera parte para que no se me escape ningún detalle en el próximo capítulo, el cual será sin duda más interesante que este. 

Mi historia comienza cuando yo estaba estudiando en tercero de la ESO. Bueno, en realidad fue mucho antes porque yo siempre he disfrutado comprando y mirando artículos de papelería: libretas, lápices, libros, lecturas, carpetas... todos esos artículos que debemos llevar al instituto. Yo podía pasar horas en una papelería sólo echando vistazos y mirando las cosas tan chulas que había allí. Y fue ya, ahora sí, en tercero de la ESO cuando me di cuenta que me gustaba bastante el inglés y que me gustaría aprender más. ¿Cómo fue eso?

Pues recuerdo perfectamente el momento en el que me di cuenta que no necesitaba hacer grandes esfuerzos para aprobar esa asignatura, que con poquito podía entender y utilizar la lengua de Shakespeare correctamente. Además, hubo algunos momentos en los que tuve que ayudar a algunos compañeros a preparar redacciones o entender alguna cuestión gramatical y vi que para mí era realmente fácil expresarme y explicar, que mis compañeros me entendían con facilidad. Ahí fue cuando empecé a experimentar la alegría y satisfacción de saber que has hecho un buen trabajo y que has ayudado a otros con algo que tú dominas.

Más tarde, cuando ya estaba en cuarto de la ESO, me dio un subidón de alegría cuando vi que tendría clase de inglés cuatro días a la semana. Eso fue un regalazo para mí. Además, tuve un profesor muy enrollado del que aprendí un montón. Con él conseguí empezar a reflexionar sobre la lengua inglesa y llegar a mis primeras conclusiones: muy básicas, pero mis conclusiones al fin y al cabo. Incluso este profesor nos propuso dar un día la clase nosotros mismos (éramos un grupo bastante pequeño) presentando algún grupo de música que nos gustase en inglés y "hacer de profesores". Después de mi actuación, ese hombre me dijo "tú serías un gran profesor".

Ese momento para mí fue genial. Me encantó y me animé muchísimo. Esas palabras fueron las últimas que necesité para lanzarme a tomar la decisión de que quería estudiar filología inglesa para llegar a ser un gran profesor de inglés.

Y esto es todo por ahora. La próxima semana contaré las aventuras que tuve durante el bachillerato, que no fueron pocas. Al menos yo las recuerdo con mucho cariño, pero bueno, ya os lo contaré la próxima semana.

Muchas gracias por leerme y un abrazo a todos.

Fran SC.

jueves, 28 de abril de 2016

Empezamos en 3, 2, 1...

¡Muy buenas a todos! 

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Quien me conoce sabe que mi trabajo ideal sin duda es la docencia y que por ello he estudiado un Grado en Estudios Ingleses (sí, la antigua filología inglesa, que le han cambiado el nombre) y un Máster en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera para poder ampliar fronteras y abrirme puertas a nuevas experiencias dentro de este maravilloso mundo. Sí, digo maravilloso mundo porque así creo que es. Y muchos me diréis "Fran, cómo puedes considerar maravilloso un trabajo en el que tienes que estar casi como un guardia de seguridad, en el que precisamente la seguridad es lo que falta y en el que el personal te ve como el enemigo".  ¡ERROR! No voy a negar que hoy día la educación no es lo que era antiguamente, pero si de verdad te gusta, no vas a tener problemas algunos. Como en todos los trabajos, habrá días buenos y días malos, gente agradable a la que te dirigirás y gente a la que rezarás por no cruzarte ni un día más por los pasillos, pero es precisamente esa tensión, esa inquietud lo que hace que sea un trabajo divertido, un trabajo en el que cada día es una historia diferente e inesperada que te dará una anécdota que contar. Y, aplicando las técnicas adecuadas, puedes ganarte fácilmente a los alumnos, así que ¿dónde está el problema?

A mis 22 años (casi 23) he tenido la suerte de trabajar de una forma u otra (ya os lo iré contando) desde que empecé la carrera, y la verdad es que he aprendido mucho. Y ahora que estoy a punto de dar el salto al extranjero, no quería perderme la oportunidad de contaros un poco cuál es mi trayectoria, cómo he llegado hasta aquí, cómo son las ciudades que he visitado por trabajo, las sensaciones que he tenido al llegar a cada una de ellas... No sé, es algo que me apetece mucho hacer. Y quién sabe, quizás esto ayude a alguien a orientarse en qué quiere hacer con su vida (¿quién no se ha hecho esa pregunta alguna vez a la hora de elegir estudios?), o le ayude a ver qué hay que hacer para llegar hasta donde estoy yo.

Indudablemente me queda mucho por aprender, pero espero poder hacerlo de la mano de esta nueva aventura que hoy estoy empezando, y compartirlo con todos los que me queráis leer.

Y esto es todo por ahora. Doy por inaugurado este blog. Nos vemos la semana que viene con el "Capítulo 1" de Historias de un Profesor Trotamundos.

¡Hasta pronto!

Fran SC.