miércoles, 18 de mayo de 2016

Capítulo 2: Bachillerato.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

La semana pasada no pude escribir nada porque estaba hasta arriba de trabajo por hacer, y esta no es que esté de vacaciones, pero sí que estoy algo más libre para seguir escribiendo tanto aquí como en otras plataformas. 

Hace dos semanas me quedé contando mi experiencia hasta llegar a 4º de la ESO. Pues bien, esta semana toca hablar sobre mis aventuras en bachillerato. Con la idea de estudiar filología inglesa más o menos ya asentada en mi cabeza, me adentré en la rama de Humanidades y empecé a descubrir el maravilloso mundo de latín y griego. Esto ocurrió también en parte gracias al apoyo de Gero, un profesor al que siempre llevaré conmigo porque es lo más, me ha tratado siempre muy bien, y sus ánimos para que fuese por esa línea fueron increíbles para tomar la decisión.

Total, que sin tener ni idea de latín o griego (bueno, miento, estudié cultura clásica en 3º de ESO, pero sólo eso) y con un año de retraso en latín porque algunos de mis compañeros ya lo habían cursado el año anterior, me metí en esta aventura. Así soy yo. Como se dice, "me lío la manta en la cabeza" y tiro para adelante arriesgando y jugándomela.

La verdad es que fue un año para recordar por muchas razones. Además de filología inglesa, se me pasaron mil otras carreras que estudiar por mi cabeza: relaciones internacionales, organización de eventos, comunicación y márketing... pero al final mis pensamientos siempre volvían al inglés. De ese año tampoco olvidaré al profesor de inglés que tuve, con el cual nadie suspendía y todos éramos magníficos porque no era muy exigente que digamos. Pero lo que más me marcó sin duda alguna ese año fue mi aventura por Reino Unido. Sí, al terminar el primer año de bachillerato pude disfrutar de una estancia de tres semanas en Brighton (Inglaterra). Durante este tiempo tuve la oportunidad de hacer unos amigos con los que me pasaría el día hablando inglés, aprendiendo algo de alemán y disfrutando al máximo esos días. Además pude visitar Londres y Oxford, y sin duda alguna, enamorarme definitivamente de esa tierra y cultura. Y es que como un par de años más tarde me diría una profesora,

 "No puedes dedicarte y enamorarte de una lengua sin haber visitado el país en el que se habla primero."

Esa mujer tenía mucha razón. Mi emoción e inmersión fue tal que a la vuelta, y esto no es una exageración, llegué a soñar por las noches en lengua inglesa.

Bueno, pues llego a segundo de bachillerato. La verdad es que la estancia fuera se notaba bastante a la hora de hacer exámenes: no sacaba dieces ni mucho menos, pero sí que estudiaba con más facilidad. Igual que en primero mi profesor me marcó por "no apretar las tuercas", esta profesora fue todo lo contrario, por lo que me encantó. Supo motivar, hacernos trabajar y hacernos disfrutar con el inglés, y más escuchándola a ella hablar en el idioma. ¡Menuda delicia de acento tenía! ¡Desde aquí, un saludo para ti, Carmen!

Este año no tuvo grandes sobresaltos. Bueno, sí. Fue un año complicado en el que empecé a suspender y decaer fuertemente en mi rendimiento hasta tal punto de ir a suficiencias de mayo con cinco asignaturas de las importantes, incluyendo inglés. Pero eso no fue un impedimento para que me pusiera las pilas en las semanas de antes y poder sacarlo todo. De igual modo, un miedo enorme por no poder acceder a la carrera que quería y tener que irme a otra que no me hiciese tanta ilusión también fue protagonista de este año. Pero qué os voy a contar. Cualquiera que haya pasado por bachillerato y selectividad sabe perfectamente de lo que hablo, si no es por uno mismo, será por algún conocido.

Y así me encaminé a hacer selectividad y a sacar una nota medianamente en condiciones para acceder a la Universidad de Almería para hacer el Grado en Estudios Ingleses. Reconozco que en el momento de solicitar la carrera estuve muy tentado en solicitar psicología, que también me encanta, pero al final me decanté por lo que sabía que era realmente mi pasión.

Bueno, pues estas son mis aventuras de bachillerato. La próxima semana nos adentraremos ya en temas más serios en la universidad. Espero que esto al menos os haya traído buenos recuerdos y que os haya entretenido.

Un abrazo a todos,

Fran SC.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Capítulo 1: ¿Cómo decidí qué quería estudiar?

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Como ya adelanté la semana pasada, hoy empezaré a contar mi historia de cómo llegué a ser profesor. Pero no la voy a contar toda, sino que me voy a centrar en una primera parte para que no se me escape ningún detalle en el próximo capítulo, el cual será sin duda más interesante que este. 

Mi historia comienza cuando yo estaba estudiando en tercero de la ESO. Bueno, en realidad fue mucho antes porque yo siempre he disfrutado comprando y mirando artículos de papelería: libretas, lápices, libros, lecturas, carpetas... todos esos artículos que debemos llevar al instituto. Yo podía pasar horas en una papelería sólo echando vistazos y mirando las cosas tan chulas que había allí. Y fue ya, ahora sí, en tercero de la ESO cuando me di cuenta que me gustaba bastante el inglés y que me gustaría aprender más. ¿Cómo fue eso?

Pues recuerdo perfectamente el momento en el que me di cuenta que no necesitaba hacer grandes esfuerzos para aprobar esa asignatura, que con poquito podía entender y utilizar la lengua de Shakespeare correctamente. Además, hubo algunos momentos en los que tuve que ayudar a algunos compañeros a preparar redacciones o entender alguna cuestión gramatical y vi que para mí era realmente fácil expresarme y explicar, que mis compañeros me entendían con facilidad. Ahí fue cuando empecé a experimentar la alegría y satisfacción de saber que has hecho un buen trabajo y que has ayudado a otros con algo que tú dominas.

Más tarde, cuando ya estaba en cuarto de la ESO, me dio un subidón de alegría cuando vi que tendría clase de inglés cuatro días a la semana. Eso fue un regalazo para mí. Además, tuve un profesor muy enrollado del que aprendí un montón. Con él conseguí empezar a reflexionar sobre la lengua inglesa y llegar a mis primeras conclusiones: muy básicas, pero mis conclusiones al fin y al cabo. Incluso este profesor nos propuso dar un día la clase nosotros mismos (éramos un grupo bastante pequeño) presentando algún grupo de música que nos gustase en inglés y "hacer de profesores". Después de mi actuación, ese hombre me dijo "tú serías un gran profesor".

Ese momento para mí fue genial. Me encantó y me animé muchísimo. Esas palabras fueron las últimas que necesité para lanzarme a tomar la decisión de que quería estudiar filología inglesa para llegar a ser un gran profesor de inglés.

Y esto es todo por ahora. La próxima semana contaré las aventuras que tuve durante el bachillerato, que no fueron pocas. Al menos yo las recuerdo con mucho cariño, pero bueno, ya os lo contaré la próxima semana.

Muchas gracias por leerme y un abrazo a todos.

Fran SC.