miércoles, 29 de junio de 2016

Capítulo 5: Tercer año de carrera.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Esta semana me gustaría hablaros sobre mi tercer año de universidad. Sin duda, fue uno de los mejores, si no es el mejor. Fue el año en el que más me definí como persona, como filólogo y tuve mucho más claro qué quería y qué no quería. Para ello conté con fuertes motivaciones y una situación extraña y novedosa en mi vida a la que yo no estaba acostumbrado. Me explico.

Para empezar, empecé el tercer año de carrera, en el cual se empieza a entrar más en materia seria, más específica de filología, con profesores más duros y asignaturas a las que realmente se les puede temer (véansen sintaxis y literaturas). Cansado de llevar ya algunas asignaturas a septiembre, me propuse también que este año aprobaría todo a su debido tiempo. De igual forma, el hecho de tener por tercera ver consecutiva a una profesora en especial, con la cantidad de trabajo y cosas que suele mandar y lo dura que es esa asignatura, me tuve que emplear a fondo para evitar el desastre. Y así fue. Me puse a estudiar y a trabajar todo el año como un loco, incluso más que antes, y conseguí aprobar todo en su momento correspondiente.

Esta situación fue un poco extraño Dado que durante los dos años anteriores estábamos acostumbrados a formar equipo cuatro personas (dos chicos y dos chicas), ahora sólo estábamos dos porque la mitad del equipo se marchó a Inglaterra de Erasmus. Al principio se hizo raro, pero tuvimos que acostumbrarnos a trabajar, vernos por separado y hacer el día a día de dos en dos en lugar de de cuatro en cuatro. Pero lo conseguimos. La rutina consiguió centrarnos y los objetivos marcados nos motivaron, y es que este también fue el año en el que yo decidí irme de Erasmus en cuarto de carrera.

Entre trabajos, lecturas  y exámenes, pasé el año trabajando sin parar para conseguir llegar a verano sin nada que estudiar, y así poder preparar tranquilamente toda la maleta y el viaje en cuestión al que sería mi país de destino Erasmus: Grecia. Sí, amigos. La mayoría de los filólogos eligen Reino Unido para hacer su experiencia en el extranjero, pero yo decidí el país heleno y su capital, Atenas, para pasar los cinco meses y medio más maravillosos hasta la fecha.  Pero de eso ya hablaré en la próxima entrada.

A todo esto, tengo que añadir que dupliqué mis horas en aquella asociación de la que os hablaba donde trabajaba como voluntario. Ahora iba dos horas semanales y trabajaba con niños de desde 4º de primaria hasta bachiller. Una experiencia aún más enriquecedora que consigue darme muchas tablas para lo que es mi profesión.

Y en fin. Este es mi tercer año de carrera. Fue algo diferente, aunque no demasiado. ¡Pero a partir de aquí, ya empieza todo lo interesante!

Un abrazo a todos y nos vemos en la próxima entrada.

Fran SC.

miércoles, 22 de junio de 2016

Capítulo 4: Segundo año de carrera.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Esta semana os hablaré de cómo trascurrió mi segundo año de carrera, el cual fue también bastante entretenido. En realidad, no fue tan emocionante como el de otras personas, que hacen viajes y tal, sino que fue más bien atareado en el ámbito académico. 

Para empezar, el curso empezó con una gran motivación e interés por varios objetivos: conseguir aprobar el B2 de inglés y aprovechar al máximo las clases de historia inglesa, la cual me encantaba y tenía unas grandes expectativas hacia ella. Pero antes de esto, como no podía ser de otra forma, tenía que pasar por la asociación de la que os hablaba la semana pasada para inscribirme y empezar a trabajar otra vez con ellos como voluntario. 

De esta forma, empiezo a combinar las clases de por la mañana con las clases en la academia por la tarde y las horas de voluntariado, consiguiendo así una formación mucho más interesante que la que ofrece la universidad por sí sola ya que yo intercalo las clases teóricas con una puesta en práctica que el resto de mis compañeros no tenían la oportunidad y que a mí me ha dado una base y experiencia importantes.

Por si os interesa, las clases de historia molaron, pero me dejaron K.O., literalmente. No sirvo para memorizar tanta información, y eso que tengo buena memoria. Pero eso sí, me parecieron clases muy interesantes y la profesora supo dar la talla. En cuanto al inglés, podría haberme presentado al examen, pero no lo hice porque conseguí la adjudicación de una plaza en La Línea de la Concepción (Cádiz) para hacer una inmersión lingüística de la UIMP (Si tenéis la oportunidad de solicitarla, hacedlo, merece la pena). En este curso de apenas una semana pude acreditar y llevarme el título de B2, aunque claro, no tiene el reconocimiento que tiene Cambridge, Trinity, TOEFL o cualquier otro. Totalmente orientado a la conversación, pasé una semana junto a un montón de compañeros más hablando todo el tiempo en inglés y repasando todos los contenidos para mejorar de una forma intensiva. Y no, no hay escapatoria a la lengua inglesa aquí puesto que si no lo haces tienes una penalización (juegos de risa o cosas así :P)

Y bueno, en esto ha consistido mi segundo año de carrera. He de reconocer que no es demasiado interesante, pero ya se están acercando las cosas más interesantes de estos años. En cualquier caso, yo sí que he disfrutado mucho de estas experiencias, tanto académicas como extracurriculares y gracias a ellas he aprendido mucho, conocido a mucha gente y vivido muchas experiencias que muchos alumnos no saben ni que existen.

Pues esto es todo. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!

miércoles, 15 de junio de 2016

Capítulo 3: Primer año de carrera.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos!, el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Hace unas semanas hablaba de mi paso por bachillerato, así que ahora pasaremos al comienzo de esta gran aventura que me traigo entre manos. Por fin llego a primero de carrera. 

La historia es sencilla. Termino selectividad, graduación, verano feliz con todos los amigos y compañeros celebrando en más de una ocasión notas y accesos a la universidad sin penas ni decepciones algunas. Todos hemos conseguido entrar a lo que queríamos. En mi caso no era muy difícil, con un 5 de media estaba dentro. Y así fue. A la primera, dentro del Grado en Estudios Ingleses. Mi felicidad fue máxima en ese momento.

Recuerdo perfectamente cómo recibí la notificación de madrugada por SMS e inmediatamente me fui a encender el ordenador para investigar todo: documentos necesarios, aceptación de la plaza, etc., etc. Y así llegó el mes de septiembre y empecé la carrera que tanto ansiaba empezar.

Sin duda este año se ha caracterizado por muchas cosas ya que todo era nuevo: los profesores eran nuevos, las aulas diferentes, el sitio y el modo de vida era totalmente nuevo y desconocido para mí... Pero de todo ello saqué buenas experiencias.

Para empezar, aprendí lo que era ser un buen profesor y lo que no. Por suerte o por desgracia tuve algunos profesores que me enseñaron, no la materia que me tenían que enseñar, sino todo lo que un profesor nunca debía hacer a través de sus comentarios o formas de explicar. Sin embargo, también tuve algunos otros que me deleitaron en su discurso, metodología y formas de dirigirse a los estudiantes.

Al mismo tiempo, este año conocí a mis nuevos compañeros, a mi nuevo grupo de amigos que, años después, nos graduaríamos juntos tras un millar de aventuras y momentos que para el recuerdo nuestro se quedan. Pero es que además, aquí es donde empecé a formarme como profesor, y no, no fue gracias a la universidad. Fue uno de estos compañeros de los que hablo que me habló de una asociación a la que ahora le tengo mucho cariño y en la que empecé a participar como voluntario ayudando a niños con las tareas de clase explicándoles cosas y ayudándoles a mejorar sus notas en el colegio e instituto. Ahí empecé a formarme como profesor y a aprender, tanto a enfrentarme a situaciones más o menos reales como profesor como de los propios alumnos y sus formas de ver la vida, ya que sus procedencias eran muy variadas.

Como primera toma de contacto con lo que es la universidad, estuvo bastante bien. Acabé el año bastante en condiciones (no vamos a decir que de forma brillante porque tampoco fue así), pero no me puedo quejar. Descubrí un montón de cosas chulas sobre autores ingleses y sobre lingüística inglesa y eso me motivó muchísimo. Eso sí, también tuve asignaturas que me agobiaron y me trajeron de cabeza y que no me contentaron demasiado, pero hay que pasar por todo para conseguir los objetivos.

Y en esto es en lo que se me ha ido el primer año de carrera. ¿El vuestro fue tan emocionante al vivirlo en primera persona?

¡Nos vemos pronto con el segundo año de carrera!

Saludos y abrazos a todos.

Fran SC.