miércoles, 24 de agosto de 2016

Capítulo 9: Anécdotas docentes.

¡Muy buenas a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que escribiré sobre mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Hoy me gustaría hablaros sobre diferentes anécdotas curiosas de las que siempre me acordaré dando clase en una asociación de Almería donde participé como voluntario unos tres años. Si no continué con ellos fue porque la vida, los estudios y el destino me han llevado de una ciudad a otra y ya no vivo en Almería capital para seguir trabajando con ellos, pero si algún día vuelvo, tened por seguro que volveré a hacerme voluntario con ellos. 

Durante el tiempo que estuve con ellos tuve la ocasión de aprender mucho de los niños, llegando incluso a aprender yo más que a enseñarles yo. El perfil de los alumnos de esta institución es bastante complicado, ya que son niños con diferentes tipos de dificultades sociales, ya sea por problemas en casa o por el ambiente general en el que se desenvuelven, por lo que hay que saber tratarlos. En estas condiciones, he encontrado varios casos curiosos:

1) Los hermanos gemelos que me llamaban "el profe malo". Fueron dos chavales de primero de ESO que, como muchos otros, no llevan bien el inglés y quieren hacer rápido la tarea para irse a jugar pronto. Al igual que yo, había otros voluntarios que también estaban ayudando a otros alumnos, pero ellos no usaban el mismo método que yo, por lo se volvió fácil ver cuando ciertas cosas se hacían bien, y cuando otras cosas se hacían mal. La cuestión es que cuando me acercaba a estos chicos para ayudarles con la tarea de inglés, me decían que no, que yo era el profe malo y que preferían a otros voluntarios. Al principio no le di importancia, pero al repetirse varias veces la escena les pregunté porqué me llamaban así. Resulta que algunos voluntarios les decían las respuestas, mientras que yo les explicaba y les hacía pensar la respuesta. Al final entendieron que de esa forma no aprenderían nada y que los exámenes tendrían que hacerlos solos, así que les convenía más aprender a hacerlo por ellos mismos.

2) El chico de las chuletas. ¿Quién no se ha encontrado alguna vez en la docencia al típico alumno (o alumna) que no tiene interés alguno en estudiar y que quiere aprobar todo a fuerza de copiar? Pues bien, esto es lo que me ocurrió a mí con uno de ellos. Como decía, era el típico chico que no quería estudiar y que se quería copiar. Pero un día me pidió ayuda para estudiarse las preposiciones en inglés. Dada esa muestra de interés, me puse manos a la obra para aprovechar antes de que se le pasen las ganas de estudiar, y me puse a explicárselas. Yo veía al chico con demasiado interés, copiando todos los dibujitos y explicaciones en un papel ya que decía que "en casa me lo estudiaré". Hasta que lo pillé. ¡El chico estaba intentando que yo le hiciera y dibujara la chuleta para después sacarla en el examen! Cuando me di cuenta no cabía en mi asombro.

3) Pero no siempre es todo anécdotas sobre niños que no quieren estudiar. También los hay que quieren estudiar, que quieren seguir creciendo, y que lo hacen a lo bestia. De todos los niños a los que he conocido y dado clase en esta asociación, también he conocido chavales que, aunque son bastantes años más jóvenes que yo, aún guardamos el contacto vía whatsapp y tenemos cierta amistad. ¿Y lo bonito que es ver cómo pasa el tiempo, ver que cuando tú empezaste tus alumnos eran súper niños y pequeños y que ahora incluso están estudiando una carrera o te sacan una cabeza en altura? Creo que esta es una de las partes más bonitas de toda la docencia, el ver que la semilla que se siembra está creciendo y que tus ánimos y consejos han servido a otros para que les vaya bien en los caminos que eligen.

Y bueno, estas son algunas de las anécdotas de este lugar al que siempre recordaré con mucho cariño. Próximamente os contaré otras tantas en otras instituciones ;)

¡Hasta pronto!

Fran SC.

No hay comentarios:

Publicar un comentario