martes, 5 de septiembre de 2017

Capítulo 19: Estudiantes con necesidades especiales.

¡Hola a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré sobre mis diferentes experiencias relacionadas con la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Hoy me gustaría hablaros de esos estudiantes que algunas veces tenemos y que son un poquito especiales. No lo digo porque sean mejores o peores (de hecho no los hay ni mejores ni peores, sino que aprenden a ritmos y de formas diferentes), o porque sean algo más reboltosos, sino que hablo de aquellos que tienen algún tipo de déficit o dificultad para aprender. 

Cuando se es estudiante, es muy frecuente que se bromee cuando no puedes concentrarte en lo que estudias, cuando en realidad lo que pasa es que tienes mil cosas e inquietudes diferentes a los libros que debes aprender para los exámenes. Y nos excusamos diciendo que "debemos tener algún tipo de dificultad para concentrarnos", cuando en realidad lo que nos ocurre es que estamos aburridos y, para qué negarlo, no nos apetece nada ponernos a estudiar en ese momento. Pero de dificultad, nada. Si nos ponemos, nos ponemos bien. Y no hay problema para aprender todo correctamente y hacer un buen examen. El problema viene cuando realmente se tiene esa dificultad. 

Hasta ahora, en todas las formas de docencia que he tenido nunca me había topado con ningún alumno con necesidades especiales, pero este verano he tenido la suerte de poder experimentar y vivir en primera persona cómo es la docencia con un chico con estas características. Y no es nada fácil. Me di cuenta que su capacidad de aprender y retener es totalmente diferente. Él aprendía por -mucha- repetición, dinámicas más lúdicas y de formas más amenas. Me di cuenta que mientras tú le hablas, su mente puede estar en cualquier otro sitio, recordando juegos, días felices o simplemente pensando en qué va a hacer después. Mantener la atención de un alumno cualquiera, es muy difícil. Mantenerla en un chico así, lo es mucho más.

Quizás sean sólo impresiones mías, porque apenas estuve con él un mes o mes y medio a lo máximo, pero esas fueron mis impresiones. Y claro, todo esto resutla un problema para el profesor, en este caso yo, porque de no haber visto esto nunca, en muy poco tiempo he tenido que darme cuenta de las cosas, analizarlas y buscar mis propias soluciones para llegar al mejor resultado posible. Y precisamente esos resultados tampoco son tan positivos como se espera, y a veces se puede llegar a la decepción y desesperación, pero hay que entender que todo depende de cómo se tome las cosas el alumno, de cómo se encuentre ese día para hacer exámenes o trabajar en clase, y, sobre todo, de lo tranquilo que vaya ese día. Porque cualquier cosa, por pequeña que sea, que pueda estar rondando su mente, puede suponerle un mundo para él y una desconexión del mundo del que le rodea para centrarse en el suyo propio.

A pesar de todo esto, puedo decir que la experiencia es muy buena, que trabajar con un alumno con estas características me ha encantado porque demuestra incluso más cariño que uno normal, y eso es maravilloso y muy importante para trabajar bien. Como ya he mencionado antes, los resultados no siempre son muy positivos y buenos, pero eso no significa que no sea capaz o que no lo vaya a conseguir nunca. Simplemente son piedras en el camino que se han de ir superando poco a poco, con trabajo y dedicación personal y ayuda del exterior.

Pues nada, ya os he contado coómo fue mi primera experiencia con un alumno de necesidades especiales. Espero poder encontrar más y ayudarles de la forma que merecen y necesitan, para llegar a conseguir un mundo mejor y que sean como cualquier otro alumno de clase.

Hasta pronto.

Fran SC.

martes, 20 de junio de 2017

Capítulo 18: ¿Y ahora qué?

¡Hola a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré de mis diferentes experiencias en la docencia tanto en España como en otros países.

Hoy me gustaría hablaros de una sensación por la cual creo que hemos pasado todos (o casi todos) una vez que concluimos nuestros estudios o planes más próximos. Es una sensación extraña, en la que nos sentimos perdidos y con una incertidumbre a la que no estamos acostumbrados. Y sí, aprovecho que estamos a finales de junio, que es cuando más o menos terminan los cursos, para hablaros de ella. ¿Sabéis ya de la sensación o, más bien, de la pregunta de la que os hablo? Se trata de la conocida expresión "¿Y ahora qué?

No a todo el mundo le entra a recorrer los recobijos de su mente de la misma manera. En mi caso, fue justo el día que terminé algunos quehaceres académicos que tenía pendientes, y me llegó como fruto de algunos chascos. El problema económico es ya una constante en cualquier familia de a pie, por lo que debía buscar opciones que, o bien pagaran una continuación de estudios a cambio de mi colaboración laboral, o bien me pusieran a trabajar para empezar a ganarme el pan. Y ni de una ni de otra forma está siendo posible. De momento no encuentro mucha oferta de trabajo, por lo que la cosa no pinta demasiado bien. Por no encontrar, no encuentro ni a niños para dar clases particulares. 

Y es que cuando estás estudiando, todo es muy fácil, porque sabes lo que viene a continuación. Si estás en primer año, sabes que el año que viene tendrás que hacer segundo. Y si estás en cuarto, probablemente el año que viene tendrás un máster. Y es fácil. Pero, ¿y cuándo ya has acabado completamente el máster? ¿Qué haces entonces?

En mi caso, después de moverme bastante, sólo vislumbro dos posibles caminos, aunque no los tengo del todo claro.

1) Au Pair: sí, esa opción en la que te vas a vivir al extranjero a casa de una familia para cuidar a sus hijos a cambios de una paguita semanal. Al final es como un trabajo de niñero, pero sin cotizarlo por ningún lado ni que haya registro alguno de tu experiencia laboral trabajando con niños. Esta opción también me daría un año de estancia en un país de habla inglesa, algo que me ayudaría mucho a mejorar mi inglés y a encontrar trabajo, ya que muchos centros educativos (privados y academias) piden como requisito que hayas estado en alguno viviendo durante algunos meses, y claro, yo eso no lo tengo. El problema de esta opción es que hay familias muy buenas y otras que, bueno, digamos que a veces se les olvida que eres el cuidador de los niños y te confunden con la señora de la limpieza porque te lo dejan todo para ti. Una cosa es echar una mano en las tareas de casa (algo muy obvio y coherente) y otra cosa es que te dejen todo el trabajo para ti (y que no te paguen más por ello). Esta cuestión podría ser debatible, pero no es el trabajo que voy buscando.

2) Empezar a estudiar el Grado en Educación Social por la UNED: y vosotros os preguntaréis ¿por qué? Bueno, digamos que he visto bastantes ofertas de trabajo para este tipo de estudios, veo que se amplía bastante el público de trabajo (niños pequeños, escuelas matinales, niños con discapacidad, personas mayores...) y digamos que podría ser una buena opción para combinar con los estudios que tengo. Y el hecho de hacerlo a distancia me permitiría encontrar un trabajo que compaginar para pagar y estudiar poco a poco esos estudios. 

Y bueno, no sé. Yo soy una persona que me gusta tener todo bastante controlado (lo que a mí respecta, claro está), y encontrarme con esta indecisión de no saber qué hacer, me mata por dentro. Así que aquí sigo. Buscando trabajo e intentando dar luz verde a mis próximos meses, porque para nada me gustaría quedarme en casa sin nada que hacer. Eso sería horrible.

Pero bueno, ya os iré contando qué es de mi vida en los próximos meses. Y si alguien lee esto y se ve identificado con la pregunta "¿y ahora qué?", pues que me comente qué ha hecho o qué otras opciones podría tener. 

Un abrazo a todos.

Fran SC.


miércoles, 26 de abril de 2017

Capítulo 17: Profesor multidisciplinar

¡Hola a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré sobre mis diferentes experiencias en la docencia tanto en España como en el resto del mundo.

Abril está siendo un mes raro. En toda España celebramos Semana Santa (algo de lo que yo no soy demasiado fan, pero bueno) y este año cae a mitad de mes. Además, en mi ciudad celebramos las fiestas patronales por lo que tenemos varios días más de fiesta. Y yo, para qué os voy a engañar, me vuelvo un poco loco con tanto festivo y falta de rutina.

Pero bueno. Este mes inicio varios nuevos caminos en el mundo de la docencia. Por una parte, he aprobado el curso de Primeros Auxilios que empecé el mes pasado, y por otra parte, sigo con las clases de inglés con el firme objetivo de conseguir mi certificación de C1. También sigo con el proyecto ACA del que os hablé. Y todo esto lo combino con tres nuevas formas de docencia:

1) La experiencia del impartir el taller de memoria a personas mayores en Cruz Roja. Pues sí, de aquí a mediados de junio estaré impartiendo un taller completamente nuevo. No es enseñanza de lenguas, pero es un nuevo público al que me tengo que dirigir y al que tengo que buscar recursos para trabajar ciertas competencias y contenidos, con lo cual, está muy relacionado con la docencia. Y la verdad es que este nuevo público, las personas mayores, me está encantando. Este ha sido uno de mis grupos favoritos por lo bien que me lo he pasado y lo muy agradecidos que se muestran, siempre con una sonrisa y ganas de participar.

2) De aquí a junio también me encargaré de la docencia de español para inmigrantes, de forma que sí estaré en contacto con la docencia del español como lengua extranjera, mi campo de trabajo. Es por eso que aquí cuento con unos meses más de experiencia en la docencia de mi lengua materna. Los estudiantes son principalmente de origen marroquí, aunque también han aparecido por clase otras nacionalidades. Sin duda, hay mucho que aprender de todas las nacionalidades y muchos puntos en común que desconocemos.

3) Durante un par de meses también voy a trabajar dando clases de español online, es decir, con cámara y micrófono. Es la primera vez que utilizo este medio así que estoy un poco asustado por no saber muy bien cómo va a salir esto, pero parece que me estoy llevando bien con la tecnología. Al final se vuelve todo bastante divertido, porque puedes utilizar la opción de compartir pantalla y un procesador de textos como pizarra para explicar las cosas. El email también es bastante importante para la comunicación y envío de tareas. Pero bueno, no me voy a enrollar demasiado aquí. Otro día escribiré un post específico para esto.


Y bueno, todo esto combinado con el inglés. Como podéis ver, ¡no paro! Mantengo mi agenda bastante ocupada y siempre llena de cosas por hacer y aprender, que es lo más importante.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!

Besos y abrazos,

Fran SC.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Capítulo 16: No se puede parar de hacer cosas.

¡Hola a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré de mis diferentes experiencias en la docencia tanto en España como en el resto del mundo.

A mi regreso a España, y tras un mes de visitas, descanso, y algo de papeleo con la universidad para cerrar el tema de Rusia, empiezo a moverme y a volver a la acción. Y vosotros pensaréis que "¿y qué vas a hacer ahora que estamos a mitad de curso?" Pues bien, resulta que es el momento perfecto para iniciar tres proyectos diferentes que llevaban esperándome bastante tiempo. Vamos a conocerlos:

1) Algo que tenía un poco pendiente y que no puedo (¡me niego!) a dejar más es el tema de sacarme el título de C1 de inglés. Sí, aún me falta, así que me pongo las pilas y empiezo a estudiar para sacarme el Certificado de inglés avanzado por Cambridge, algo que también me abrirá puertas y me dará más opciones de trabajo. Espero poder presentarme el próximo mes de junio. 

2) No sé si alguna vez he comentado que soy voluntario en la organización de Cruz Roja Española, así que a veces, cuando ofrecen formaciones o cursos, aprovecho y amplío mi formación académica. En este caso, he estudiado el curso de Primeros Auxilios. Y pensaréis, ¿qué tiene que ver eso con la docencia? Pues es fácil. Imaginad que estoy dando clase y un alumno tiene un ataque epiléptico. ¿Qué haríais vosotros? ¿No lo sabéis? Pues yo, gracias a este curso, sí. Creo que es algo súper importante y que puede salvar muchas vidas, tanto dentro como fuera del aula. No lo dudéis y si tenéis la posibilidad, hacedlo. Os gustará. Recordad que el objetivo de ese curso es prestar ayuda a los servicios sanitarios en caso de urgencia y prestar una primera ayuda hasta el momento que lleguen los médicos especializados.

3) ¿Os acordáis de aquella asociación, que se llamaba ATIEMPO, en la que colaboré como profesor voluntario para el apoyo escolar? Pues bien. Este mes me he unido a algo muy parecido. Me explico. Como ya he dicho, soy voluntario desde el verano de 2016 en Cruz Roja. Ellos cuentan con un proyecto llamado Aula de Convivencia Alternativa, en el cual trabajamos con chavales difíciles o con malos hábitos cívicos, es decir, los que expulsan del instituto por mal comportamiento, peleas u otros problemas con profesores o compañeros. Tras un acuerdo mutuo de compromiso y buenas actitudes, pasamos media mañana haciendo los deberes que el centro escolar les manda para el tiempo que tienen de ausencia, de forma que sigo haciendo apoyo escolar y en contacto con los libros que cada profesor usa. El resto de la mañana la dedicamos a trabajar eso hábitos, acciones o actitudes que deben ser cambiadas para un desarrollo mejor de los chavales como personas dentro de la sociedad. ¿A que es interesante?

Y bueno, mi mes de marzo está trascurriendo de esta manera. Me las apaño para combinar estas tres cosas (que no son pocas), ver a mis amigos, estar con la familia y descansar al mismo tiempo. A veces es un poco complicado, pero oye, ¿y lo mucho que me servirá todo esto en un futuro? Merece la pena hacer esfuerzos ahora para ver las recompensas más adelante.

Nos vemos en el próximo capítulo. 

Beso y abrazos para todos,

Fran SC.

martes, 24 de enero de 2017

Capítulo 15: Época de exámenes

¡Hola a todos!

Sed bienvenidos a "Historias de un Profesor Trotamundos", el blog en el que os hablaré de mis diferentes experiencias en la docencia, tanto en España como en el resto del mundo.

Tras unas breves -pero intensas- vacaciones navideñas en Moscú, ha llegado la hora de volver a la rutina y ver a mis alumnos una última vez. Esta vez no será para dar una clase, pero sí para hacer los exámenes y dar a conocer sus correspondientes resultados. ¡Vamos allá!

El modelo de exámenes es muy diferente al que yo he tenido toda mi vida. En este caso, a partir de un mismo texto, se extraen ejercicios de lectura (para practicar la pronunciación), explicación tanto en la lengua extranjera como en la nativa del contenido del texto, y un breve análisis sintáctico en español de alguna oración clave del texto. A esto hay que añadirle que, totalmente al azar, deben elegir un tema de los comentados en clase para exponerlo frente a los profesores y responder algunas preguntas sobre el mismo. Tras realizar todas estas partes, los profesores presentes (en este caso, la profesora de referencia y yo) decidimos su nota final, e intentamos ayudar un poco teniendo en cuenta todo el esfuerzo (trabajos entregados y asistencia) realizados a lo largo del semestre. 

La verdad es que esta es una gran novedad. Nunca se me habría ocurrido a mí preparar un examen así, el cual es mucho más cómodo porque no tienes que llevarte los exámenes a casa para corregirlos y tienes el trabajo hecho al instante. De este modo, incluso en el examen practican tanto la expresión como la comprensión oral y escrita. Es simplemente genial. Si algún día puedo, quiero poner esto en práctica de forma autónoma.

Esto fue sólo para uno de los grupos que tenía. El resto no necesitaron hacer un examen. Sus notas se calculaban según habían entregado las tareas, participado, asistido y la actitud mostrada día a día en el aula. Esto es un problema, porque hay alumnos de los cuales no tienes duda sobre qué nota ponerles, pero hay otros con los que no dejas de tener en mente si la nota que le has puesto es la que realmente merecen, o si por el contrario debería ponerles más o menos. Esto es siempre un comecocos. Y no exagero. O al menos es que yo me preocupo demasiado por estas cosas. En cualquier caso, a mí me ha gustado poder debatir los resultados personalmente con los alumnos y ver sus reacciones sobre ellas, ver si están de acuerdo o no, y por supuesto, si me he equivocado, poder rectificarlas a tiempo antes de que entren en su expediente de forma irreversible. 

Y esto es todo sobre la puesta de notas y evaluación del alumnado al terminar el semestre. Aquí se cierra mi primera (y no sé si última) etapa en tierras rusas. 

Para despedirme, sólo me queda decir que ha sido un auténtico placer trabajar en la Universidad Federal del Sur. He aprendido mucho, tanto de las clases como del equipo docente y la cultura rusa, y al final es una experiencia muy enriquecedora que muchos quisieran tener, y que yo he tenido la infinita suerte de poder disfrutarla. Muchísimas gracias a todos los que han formado parte de esta aventura, a todas las personas que he conocido y que han hecho de estos seis meses un lugar más acogedor en el que vivir a pesar de estar lejos de mi casa, familia y amigos. Ha sido inolvidable.


Y ahora sí, aquí me despido por hoy. Pronto volveré con nuevas historias, anécdotas y experiencias relacionadas con la docencia. Eso sí, las próximas serán ya desde España. 

Un abrazo a todo y espero que estos os haya gustado.

FranSC.